El jueves cuando desperté no imagine que a la siguiente mañana me encontraría partiendo hacia salta, una serie de sucesos (afortunados) me hicieron cambiar el rumbo de mis días.

Catedral Basilica de SaltaA la mañana estaba tomando el micro que me conduciría hacia Gral. Guemes, para después dirigirme hacia Salta Capital. Ahí me encontré con una cuidad colonial, por supuesto con sus toques modernos, que transmitía un espíritu patrio de tierras de antaño cabalgada por grandes caudillos que combatieron por el natalicio de una patria libre y soberana. El cabildo da testimonios de las hazañas de ayer, retrato de aquellos hombres que combatieron por la libertad de un pueblo, los fusiles exhibidos en vidrieras dan fe de la existencia de sangrientas batallas por el sueño nacional.

A las afueras, una plaza que muestra la belleza que la cuidad propone, con un verde verdadero, y una catedral que combina para el deleite de los inoficiosos fotógrafos.

Una cuidad que es una fiel huella del sueño federal y la imagen viva de una época que Buenos Aires solo reserva a exclusivos monumentos/edificios/construcciones que el paso del tiempo y la influencia moderna no han podido destruir.

Pero la recorrida no se acaba en los alrededores de la plaza 9 de julio, sino que Salta propone Cabildo de Saltamucho más,  un parque San Martín con un verde un poco mas olvidado que el decora la primavera. Uno mates, una breve lectura, y un pensamiento. Un pensamiento que trae la elección de ser scout y la necesidad permanente de salir en búsqueda de la naturaleza.

Y la ultima visita antes de que la noche me alcance, el cerro San Bernardo, sin duda su exigencia no se compara con la Laguna Ilom, y eso me lleva inevitable a pensar en el grupo y en todas las aventuras vividas en Bariloche, ni hablar que el cerro seria un chiste para Ian Pablo, del que se reiría impunemente sin temer que le jugara una mala pasada. Una vez en la cima Salta propone una vista magnifica, casi poética y también angelical (palabra celestial que temo poner en uso, pero que sin duda dan una descripción acabada del paisaje).

Un descenso, una caminata devuelta al hostal y la claridad que comienza a ceder a la oscura noche. El día comienza a quedar atrás…

Cerro San Bernardo Salta

Julián Omar Musarella

Puma Sensible

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